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Diario de ¿Cómo conseguir que los niños coman fruta?

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22 Sep Diario de ¿Cómo conseguir que los niños coman fruta?

Cómo conseguir que los niños coman fruta

Una preocupación habitual en muchos padres es que sus hijos coman sano. Cada niño es un mundo, los hay que comen mucho, los hay que comen menos, es cuestión de metabolismo. Lo que está claro es que unos buenos hábitos alimenticios son una de las mejores herencias que les podemos dejar a los niños. ¿De qué sirve obligarles a comer fruta, si cuando crezcan aprovechan que no miramos para librarse? La idea es que les guste comer sano y variado, para que el día de mañana, cuando ellos tomen sus propias decisiones, elijan comer bien.
 

cómo conseguir que los niños coman fruta

A mi hija mayor le di muchas papillas cuando era un bebé, y la de frutas era la típica de medio plátano, media pera, y zumo de media naranja. Era un suplicio que se la acabara, sufría ella, sufría yo. Con el pequeño cambié de táctica. En vez de triturarle la fruta se la empecé a dar entera y ahora es un adicto a la fruta. Un día normal se puede zampar perfectamente dos o tres plátanos y entre 10 y 15 mandarinas, por ejemplo.

¿Cómo hemos acostumbrado al niño a comer fruta?

Siempre hay fruta a la vista en casa. Ahora mismo en el mármol de mi cocina hay tres fruteros grandes a rebosar de fruta del tiempo. Además, la fruta está permitida en cualquier momento del día, sin restricciones: si mis hijos me piden se la doy, sea la hora que sea.

Predicando con el ejemplo. Los niños siempre nos ven comer fruta a nosotros, y claro, culo veo culo quiero. De pequeños aprenden con el ejemplo, y si te ven zamparte dos mandarinas con evidentes gestos de placer fijo que vienen a pedirte un gajo. 

Evitando dulces industriales.  No creo que sea malo que los coman de vez en cuando, pero si un niño pequeño prueba un huevo Kinder, luego es difícil que se conforme con una mandarina. Los pequeños no deben comer croissant, galletas de chocolate o pan con Nutella. De este modo, cuando tienen antojo de dulce se queda la mar de feliz con un plátano o unas mandarinas. Como no ha comido nunca chocolate, no lo desea.

 Consejos: 

A nadie le gusta todo y los niños no son una excepción. Si no les gustan las naranjas, podemos ofrecerles mandarinas. Si vemos que prefieren los plátanos a las manzanas, no forcemos.Comer fruta debe ser un placer, no una obligación.

Que no nos vean comer porquerías a nosotros. Si me hago un bocadillo de Nutella, espero a que el pequeño no esté para que no me vea. Si le doy a la mayor algún dulce, también lo hago cuando su hermanito no mira.

Fuera de casa se puede llevar un tupper pequeño con fruta. Es muy cómodo que ya esté pelada y troceada, especialmente en los viajes. Para una merienda perfecta varios tupper chiquitines, uno con galletas maría o palitos de pan (así no se aplastan), uno con gajos de mandarina, y otro con rodajas de plátano.

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Se puede sacar partido de los colorines de la fruta. Con unos gajos de mandarina, unas rodajas de plátano y unos trocitos de kiwi se pueden hacer formas atractivas en el plato. A veces estas cosas entran por la vista!  

El resultado de nuestra Operación Fruta:

Toda la familia come más sano. No poder comer porquerías delante del pequeño implica que al cabo del día comemos muchas menos. Incluso la mayor, que no tenía mucho hábito de comer fruta, ve que se la damos al pequeño y empieza a pedirla entre horas, cuando antes pedía galletas. A mi no me gusta la fruta, pero entre que tengo que dar ejemplo, y que el pequeño me va embutiendo gajos en la boca, como mucha más que antes.

Llega un momento, una edad, en la que ya es imposible no darles dulces a los niños, pero para entonces ya llevamos ventaja: varios AÑOS en los que sus cuerpecitos en crecimiento han estado libres de azúcares refinados, y en los que han adquirido estupendos hábitos alimenticios.

Menos resfriados en invierno. No sé si será por todas las vitaminas que tiene la fruta, pero lo cierto es que el pequeño apenas tiene mocos una vez al mes.

Y lo más importante, poco a poco se va generando el hábito de probar cualquier alimento sin ningún miedo

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